La diabetes mellitus es uno de los factores mas importantes de riesgo cardiovascular, las personas que padecen diabetes tiene dos a cuatro veces el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria, de hecho el 70% de los diabéticos mayores de 65 años morirán de una complicación cardiovascular . A pesar de esto, la mayoría de ensayos clínicos han logrado mejor control glucémico, disminución significativa de la hemoglobina glucosilada así como reducción significativa de las complicaciones microvasculares, sin embargo, hasta hace algunos años habían sido incapaces de demostrar disminución de eventos macrovasculares como infarto miocárdico, desarrollo de insuficiencia cardíaca, eventos vascular cerebral entre otros. Para estos desenlaces el tratamiento consistía en el control de comórbidos o factores de riesgo asociados como suspensión del consumo de tabaco, control de la hipertensión arterial sistémica etc, no obstante en años recientes esto ha cambiado.
La metformina es el estándar de tratamiento actual de la diabetes mellitus, hasta el 2015 había sido el único fármaco en tener mejoría en los desenlaces macrovasculares. En el estudio clásico UKPDS ( UK Prospective Diabetes Study) los pacientes tratados con metformina tuvieron una reducción del 30% del riesgo de presentar enfermedad macrovascular, además de ser un medicamento de bajo costo, con utilidad clínica probada por décadas y que no ha mostrado producir aumento de peso ni hipoglucemias.
Las sulfonilureas se han asociado a un incremento comparado con metformina en el riesgo cardiovascular. En una revisión sistemática de 72 ensayos clínicos los pacientes tratados con glibenclamida, glimepirida , glipizida y tolbutamida tuvieron mayor riesgo de muerte de cualquier causa, muerte de causa cardiovascular asi como un compuesto de infarto miocárdico, evento vascular cerebral o muerte cardiovascular comparado con metformina.
Las tiazolidinedionas mejoran la utilización de glucosa a nivel tisular y reducen la producción de glucosa lo cual se traduce en mejor control clínico sin embargo su uso ha ido disminuyendo debido a reportes donde se mostró mayor retención de líquidos y aumento en la tasa de insuficiencia cardíaca. Por ejemplo, el estudio RECORD (Rosiglitazone Evaluated for Cardiac Outcomes and Regulation of Glycemia in Diabetes) mostró una mayor incidencia de insuficiencia cardíaca (HR 2.25 ; IC95% 1.27-3.97) . Por su parte, la pioglitazona tampoco logró mostrar mejoría en la tasa de eventos cardiovasculares, lo cual aunado al incremento de peso y mayor riesgo de fracturas han disminuido su uso.
Los inhibidores de la dipeptidil peptidasa 4 (DPP4) que prolongan la vida media y actividad biológica del Péptido Similar al Glucagón 1 (en ingles GLP-1) brindan una reducción modesta de la hemoglobina glucosilada y respecto a los eventos cardiovasculares los resultados son controversiales . A pesar de una revisión sistemática inicial mostró un incremento en la incidencia de insuficiencia cardíaca (RR 1.13 ; IC95% 1.01-1.26), estudios posteriores con sitagliptina mostraron seguridad con este fármaco , mas no beneficio cardiovascular , de tal forma que las recomendaciones actuales de la ADA (American Diabetes Association) ponen a este grupo de fármacos con un efecto neutral respecto a desenlaces macrovasculares.
La insulina es un tratamiento ampliamente usado con importante capacidad hipoglucemiante a expensas de incremento ponderal y el riesgo inherente de hipoglucemia, parece evidente que al mejorar el control glucémico puede mejorar las complicaciones, no obstante el ensayo clínico ORIGIN (Outcome Reduction with an Initial Glargine Intervention) no demostró que el control con insulina glargina mejorara los eventos cardiovasculares (HR 1.02; IC95% 0.92-1.11).
El cotransportador de glucosa y sodio (GLT2) se localiza en el túbulo proximal y es responsable de la absorción del 90% de la reabsorción renal de glucosa, por lo tanto, el inhibirlo produce glucosuria, natriuresis, perdida de peso y disminución de la presión arterial. Existen tres fármacos que han probado su beneficio y se describen a continuación.
El ensayo clínico EMPA-REG OUTCOME (Empagliflozin Cardiovascular Outcome Event Trial in Type 2 Diabetes Mellitus Patients) asignó al azar a paciente diabéticos a 3 grupos: placebo, empaglifozina 10 mg o 25 mg. A pesar de una reducción modesta de la Hb glucosilada (0.3% ), si se mostró mejoría en el desenlace primario de muerte cardiovascular, infarto no fatal y evento vascular cerebral (EVC) con (HR 0.86; IC95% 0.74-0.99) y de forma aislada y con un efecto mas importante una reducción de la incidencia de insuficiencia cardiaca (HR 0.65; IC95% 0.50-0.85) y muerte cardiovascular (HR 0.62; IC95% 0.49-0.77).
Posteriormente, el ensayo clínico CANVAS (Canagliflozin Cardiovascular Assessment Study ) mostró una reducción significativa de desenlaces renales con canaglifozina (HR 0.73; IC95% 0.67-0.79), una reducción modesta de la hemoglobina glucosilada ( 0.6%) y de forma significativa una reducción del desenlace compuesto de muerte cardiovascular, infarto no fatal y evento vascular cerebral (EVC) con (HR 0.86; IC95% 0.75-0.97) en especial las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca (HR 0.67; IC95% 0.52-0.87). La figura 1 muestra los principales resultados de estos ensayos clínicos.

Figura 1.- Eventos cardiovasculares en los principales ensayos clínicos con GLT2.
Finalmente, hace algunos meses el estudio DECLARE TIMI 58 fue publicado, en este ensayo clínico la dapaglifozina mostró una tasa de eventos cardiovasculares mayores (MACE) similar a placebo (HR 0.93; IC95% 0.84-1.03), sin embargo, de forma concordante con los estudios previos mencionados, si mostró una reducción significativa del desenlace de muerte cardiovascular u hospitalización por insuficiencia cardíaca (HR 0.83; IC95% 0.73-0.95).
Dentro de los mecanismos postulados para estos beneficios son menor remodelado ventricular , menor dilatación , menos esfericidad, asi como mayor eficiencia miocárdica al disminuir el consumo tisular de glucosa y cambiar a la utilización miocárdica de cuerpos cetónicos, ácidos grasos y aminoácidos (figura 2).

Figura 2 .- Efectos de los GLT2 inhibidores en el miocardio.
Otro grupo de medicamentos que recientemente han demostrado beneficios cardiovasculares son los agonistas del receptor del péptido similar a glucagón tipo 1 (GLP1), este péptido es producido por las células L en el intestino distal en respuesta a la ingesta de nutriente, a nivel pancreático estimula la liberación de insulina y bloquea la secreción de glucagón. Existen 6 agonistas del GLP1 (exenatide, liraglutide, semaglutide, dulaglutide, lixsenatide, y albiglutide) aprobados por la FDA por buenos resultados en estudios de no inferioridad en diabetes mellitus tipo 2, sin embargo solo 2 han mostrado mejoría en los desenlaces cardiovasculares: el liraglutide y semaglutide. Resulta interesante que la reducción de la hemoglobina glucosilada fue modesta (liraglutide 0.4% y semiglutide 0.8%) por lo que el beneficio clínico muy probablemente tenga relación con efectos pleiotrópicos como perdida de peso, reducción de presión arterial , protección renal y otros.
En el ensayo clínico LEADER (Liraglutide Effect and Action in Diabetes: Evaluation of Cardiovascular Outcome Results) el liraglutide mostró mejoría del desenlace compuesto primario de eventos cardiovasculares MACE (HR 0.87.; IC95% 0.78-0.87), asi como mortalidad cardiovascular (HR 0.78; IC95% 0.66-0.93) y mortalidad global (HR 0.85; IC95% 0.74-0.97). En al análisis por subgrupos, el beneficio fue mas marcado en aquellos con enfermedad cardiovascular establecida.
Posteriormente, el estudio SUSTAIN-6 (Trial to Evaluate Cardiovascularand Other Long-term Outcomes with Semaglutide in Subjects with Type 2 Diabetes) evaluó el efecto del semaglutide en inyección semanal. Este fármaco disminuyó el riesgo de eventos cardiovasculares MACE de forma significativa (HR 0.74; IC95% 0.58-0.95), a diferencia del liraglutide, la semaglutide mostró mayor beneficio al reducir el riesgo de EVC no fatal y solo una tendencia a reducir la mortalidad y el infarto miocárdico.
El lixisenatide es un fármaco GLP1 de mas corta acción y que en su ensayo clínico pivotal ELIXA no motró reducción en los eventos cardiovasculares, ni en la aparición de angina inestable, ni en mortalidad global ni en ningún desenlace cardiovascular aislado por lo que la ADA no lo considera apropiado con el fin de reducción de riesgo cardiovascular.
Finalmente, el estudio EXSCEL (Exenatide Study of Cardiovascular Event Lowering) mostró una tendencia de reducción de desenlaces MACE con exenatdide semanal (HR 0.91; IC95% 0.83-1.00), a diferencia de los estudios LEADER y SUSTAIN-6, los fármacos (exenatide y placebo) fueron suspendidos en casi la mitad de los pacientes lo que limito el poder estadístico del estudio y quizá explique la ausencia de beneficio en este estudio y hasta que exista mas información la ADA pondera en primer lugar la utilización de los otros dos fármacos (liraglutide y semaglutide) y de forma alternativa el exenatide.

Figura 3..- Efecto de los GLP1 en la enfermedad cardiovascular.
Otros efectos fueron que el liraglutide y semiglutide mostraron reducción significativa de peso ( 2.3 y 3.6 kg), asi mismo una reducción de la presión arterial sistólica de 1.2 y 1.9 mmHg, respectivmente. En una revisión sistemática se observó una reducción modesta del colesterol total, de la fracción LDL y triglicéridos. Además de la reducción de MACE, este grupo de fármacos también ofrece protección renal, el liraglutide redujó en un 26% el riesgo de desarrollar nefropatía en especial la marcoalbuminuría persistente , de igual forma el semiglutide diminuyó en un 36% este riesgo.

Figura 4.- Algoritmo de tratamiento para pacientes diabéticos para reducción de riesgo cardiovascular.
Por lo anterior, las recomendaciones de este año de la ADA colocan con beneficio cardiovascular tanto a los inhibidores de GLT2 y los GLP1, incluso ambos grupos son considerados de primera elección en pacientes con descontrol a pesar de metformina y que tienen enfermedad cardiovascular o renal establecidas lo cual rompe completamente con el paradigma de tratamiento que teníamos hasta hace algunos años (figura 4).
REFERENCIAS.
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4) Sataar N et al. Novel Diabetes Drugs and the Cardiovascular Specialist. Am Coll Cardiol 2017;69:2646–56
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